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Historia


JAEGER-LECOULTRE, A LA VANGUARDIA DE LA MAESTRÍA RELOJERA

Desde hace más de 170 años la Manufactura Jaeger-LeCoultre no ha desado de crear e innovar convirtiéndose en una referencia de la Alta Relojería. Genio inventivo, sentido de la perfección, genialidad y dedicación hacen a la firma Jaeger-LeCoultre única. La marca relojera tiene como bandera el amor por el trabajo bien hecho y una insaciable curiosidad científica que se aprecia en sus bellas y complejas piezas relojeras.

LA ESENCIA DE JAEGER-LECOLUTRE

Permanecer en el plano de la excelencia es la regla de oro que asegura la posteridad de Jaeger-LeCoultre. Sin embargo, el alma de la marca no sería nada sin las mil personas que trabajan para la fi rma en todo el mundo.
Año tras año, estas personas dan vida a una variedad de creaciones auténticas dentro del arte de la medida del tiempo. Todas ellas heredaron del fundador, Antoine LeCoultre, su espíritu pionero y la vocación por el mundo relojero. Un deseo de distinción que se convierte más que nunca en el leitmotiv de los maestros relojeros, creadores de prototipos y diseñadores especializados en mecanismos complicados. Por ese motivo, los trabajadores de Jaeger- LeCoultre son, hoy por hoy, grandes artistas de la precisión y ávidos de proezas relojeras.

La firma, que no cesa de destacar en el ámbito relojero, nació en 1833 en el Valle de Joux (Suiza). Se trata de un lugar aislado cuyo riguroso clima modela el paisaje. En el siglo XVII, el aislamiento de la comarca durante los largos meses de invierno, cuando los campos se cubrían de nieve, obligó a los campesinos a buscar actividades anexas en el ámbito de la metalurgia y poco tiempo después, de la mecánica y de la relojería. Así nacieron la tradición industrial y la cultura del trabajo artesanal, concebidas en partes iguales por la tenacidad y la inventiva. Y es que en aquellos tiempos, a semejanza de las comunidades de artesanos del Medioevo, los relojeros vivían y trabajaban bajo el mismo techo.

De este modo, sumergidos en los secretos del tiempo, compartían y alimentaban su pasión creativa. Al terminar el largo periodo de fabricación invernal, y antes de que la mayoría de relojeros volvieran a su labor de agricultores, llevaban sus pequeñas maravillas mecánicas a Ginebra. Cuando los caminos nevados podían ser nuevamente transitados, los denominados “combiers” partían con las mochilas en la espalda y cruzaban 60 kilómetros a pie, más tarde lo harían a caballo. Apenas llegaban a su destino, desembalaban ante la mirada atónita de los habitantes de la ciudad todos sus tesoros traídos de las montañas: cronógrafos, tourbillones, repetición de minutos, etc. Desde este lugar, Jaeger-LeCoultre engendró una generación de inventores que han sabido izar la empresa familiar del fundador, Antoine LeCoultre, a un nivel internacional. Descendiente de Pierre LeCoultre, Antoine LeCoultre era el hijo de Henri-David, propietario de un taller de fabricación de instrumentos mecánicos.

Aquí completó su aprendizaje y se especializó en la metalurgia y mecanismos de engranaje. En 1833, Antoine dejó los talleres de la familia y fundó una empresa de fabricación de relojes de engranaje con su hermano Ulysse, en Le Sentier. Antoine, que por aquel entonces ya tenía 30 años, invirtió toda su energía y talento ingeniero en el desarrollo de nuevos métodos y procesos de producción. Una prueba de ello es que, en 1844, inventó el micrómetro; el primer instrumento que convirtió la relojería al sistema métrico y que permite efectuar medidas en micrones (la millonésima parte de un metro). Autodidacta, su pasión hizo de él un ingeniero y un ingenioso relojero. De manera que Antoine LeCoultre, genio tutelar de una de las más prestigiosas casas relojeras suizas, se convirtió en un personaje célebre y en el padre de la relojería moderna del Valle de Joux. La compañía fabricaba piezas de precisión y en 1860, contaba con 100 empleados. Los hijos de LeCoultre (Elie, Paul y Benjamín) siguieron sus pasos en el negocio. Así, “Relojes LeCoultre” pronto se convirtió en una fuente de movimientos complicados creando repeticiones, cronógrafos y calendarios.

A partir del año 1900, año en el que Jacques-David LeCoultre, nieto del fundador, tuvo acceso a la dirección de LeCoultre & Cie, la Manufactura vivió una increíble expansión. Además de las relaciones comerciales establecidas con Ginebra, este destacado hombre de empresa tenía el espíritu abierto al mundo. Un día, se enteró de que un gran relojero parisino, Edmond Jaeger, tenía el proyecto de desarrollar relojes extraplanos, pero no la capacidad para fabricarlos. Sin dudarlo, Jacques-David LeCoultre cruzó con su bicicleta los 20 kilómetros que separaban la Manufactura del teléfono más cercano y realizó una llamada a París. Estaba listo para aceptar el desafío junto a Edmond Jaeger. La colaboración entre estos dos hombres, su amistad y especialmente la síntesis de sus dos culturas, dieron vida a la marca Jaeger-LeCoultre. Ambos aprendieron a asociar sus imperativos de precisión a las exigencias estéticas de una clientela prestigiosa y sofi sticada. Desde entonces, la Manufactura lleva el nombre de dos fuentes de inspiración unidas por la misma pasión.

Patria de la mejor artesanía tradicional, la marca del Valle de Joux es una de las pocas Manufacturas que asegura la fabricación de los relojes en sus propios talleres. Allí, todas las piezas de los relojes Jaeger-LeCoultre, hasta el más pequeño tornillo, son realizados con sumo detalle paragarantizar una longevidad legendaria.

Desde 1833, Jaeger-LeCoultre ha desarrollado y fabricado aproximadamente unos 1000 calibres, se han realizado más de 215 patentes y multiplicado desafíos y records. Por ese motivo, la Manufactura Jaeger-LeCoultre ha sido honrada con las más altas distinciones internacionales. Con 38 calibres diferentes, hoy, produce una gama de mecanismos de una amplitud excepcional. Su repertorio va desde el Calibre 101, el mecanismo mecánico más pequeño del mundo, hasta las complicaciones más ingeniosas: tourbillones, calendarios perpetuos, cronógrafos, alarmas y relojes con doble huso horario.

LOS GRANDES CLÁSICOS

La historia del tiempo en Jaeger-LeCoultre se ha engalanado con relojes exclusivos. En 1925, el Duoplan vio la luz para permitir que un movimiento se escindiera en dos partes y así caber en una caja de pequeñas dimensiones. Entre los grandes clásicos reina el Reverso, auténtica leyenda viva, cuya pureza formal enriquece aún hoy la gama de la marca, nacido en 1931 e inigualado hasta el día de hoy, representa el 50% de la cifra de negocios de la compañía. La idea de este reloj surgió en 1930, ante el capricho de algunos ofi ciales británicos de poseer un reloj capaz de resistir la violencia de una partida de polo, conservando una distinción digna de caballeros.

El Reverso no está solo dentro del escenario de la Manufactura. Comparte su existencia con la línea Master Control 1.000 Hours, uno de los más bellos resultados de 170 años de maestría relojera. Su contenido lleva las huellas de la calidad y la inventiva. Su forma recuerda el encanto nostálgico de los años 50: el Memovox, el Futurematic o el Geomatic. Dotada de un estilo sobrio y elegante. La línea Master 1.000 Hours reúne la más alta competencia relojera, el placer del refi namiento cotidiano y las funciones útiles de un reloj hecho “para vivir”. Antes de entronar el título de Master Control, cada reloj acabado debe ser sometido a seis semanas de pruebas estrictas, que certifi can la fi abilidad de un reloj Jaeger-LeCoultre.

No podíamos dejar de mencionar el péndulo Atmos, nacido en 1928 obtiene su energía de las variaciones de temperatura. Sus oscilaciones lentas y silenciosas hacen de él un símbolo de la mecánica. En 1940, Jaeger- LeCoultre decide hacer valer su maestría en los concursos de Observatorio. El Calibre 170 Tourbillon gana los más prestigiosos premios. A partir de los años 1950, la Manufactura innova en las áreas del automatismo y del reloj con despertador. En 1987, Jaeger-LeCoultre crea el Calibre 889/440 para relojes de pulsera, dotado de un calendario perpetuo. Desde entonces, la gran empresa del Valle de Joux hizo prueba de una prodigiosa creatividad en materia de calibres complicados para relojes de pulsera redondos y rectangulares. Las realizaciones se suceden a un ritmo constante, siendo adaptadas y combinadas de distintas maneras en las líneas Master y Reverso.

LA PERFECCIÓN DE JAEGER-LECOULTRE

Hoy por hoy, Jaeger-LeCoultre es la única Manufactura que concentra bajo el mismo techo todos los ofi cios relojeros.

Reúne 40 artes y tiene tal capacidad de integración que puede fabricar exclusivamente, la totalidad de los componentes de un reloj. La diversidad de “savoir-faire” es el origen de numerosas sinergias que se concentran en proyectos únicos de investigación y de desarrollo. Y es que, para ofrecer una prueba de que el talento no se adquiere fácilmente, cada día cientos de hombres y mujeres animados por una constante preocupación de perfección elevan, cada vez más, los límites del arte relojero.

La última proeza de Jaeger-LeCoultre: el Reverso á Triptyque, es uno de los relojes de pulsera más complicados del mundo y el único que presenta tres esferas. Por el lado anverso, presenta el tiempo ofi cial en su máxima expresión, gracias a su tourbillon de titanio dotado de un escape revolucionario: el escape isométrico de elipse.

Por el lado reverso, el reloj revela el tiempo sideral con un calendario zodiacal, la ecuación del tiempo, así como la salida y la puesta del sol.

El tercer rostro indica el tiempo perpetuo accionado de una manera inédita desde el movimiento principal. Tanta es la importancia de Jaeger- LeCoultre que Franco Cologni, escritor e historiador de libros sobre relojería y joyería publicó el pasado año “La Grande Maison”.

Un libro concebido para los amantes de la Alta Relojería, donde Cologni nos explica la historia y las creaciones de Jaeger-LeCoultre. La obra más completa realizada hasta el momento sobre esta firma.

Jaeger-LeCoultre ha brindado los numerosos rostros del tiempo desde 1833 en una incansable lucha por el perfeccionamiento, valor que se refl eja en cada una de sus piezas. Para Jaeger-LeCoultre, la excelencia es la quintaesencia de sus principios.

CRONOLOGÍA:



1833 En el corazón de Suiza, en el pueblo de Le Sentier, comienza la crónica de la Manufactura de relojes Jaeger-LeCoultre. En la modesta granja familiar, Antoine LeCoultre funda su taller de relojería y concibe los primeros engranajes y mecanismos patentados. La Manufactura reunirá pronto todos los ofi cios necesarios para la formación de un complejo relojero único, que conserva aún hoy su carácter tradicional.

1844 En su continua búsqueda de la exactitud, Antoine LeCoultre crea el Micrómetro, primer instrumento capaz de medir el micrón, la millonésima parte del metro. Este elemento de medida convierte la relojería al sistema métrico y se impone muy rápidamente como medida estándar.

1847 Inventor con alma de precursor, Antoine LeCoultre crea el remontoir de báscula, que convierte en obsoleta la llave de remontoir. Al permitir dar cuerda y ajustar la hora con una sola y simple corona, este invento revolucionó la relojería de aquella época y simplifi có la manipulación del reloj.

1903 Inspirado por un ferviente deseo de innovación, LeCoultre & Cie realiza el mecanismo de bolsillo más plano del mundo. La creación de este Calibre de 1,38 mm de grosor, cuyo récord sigue siendo absoluto, reitera el espíritu de vanguardia que caracteriza a la Manufactura.

1928 El ingeniero Jean-Léon Reutter concibe el Atmos, el péndulo que vive del aire del tiempo, sin pilas, sin corriente, sin cuerda. Siempre con el mismo espíritu de distinción, prolonga la historia entre las generaciones.

1929 LeCoultre & Cie realiza el más pequeño movimiento mecánico del mundo: el Calibre 101. Mecanismo mecánico infi nitesimal, de 14 x 4,8 x 3,8 mm, consta de 98 piezas y tiene un peso de aproximadamente un gramo. Sólo dos maestros relojeros dominan aún hoy el arte de ensamblar sus componentes.

1931 Reverso, el legendario reloj reversible, fue creado para resistir a los golpes de los jugadores de polo. Con su caja única, que gira sobre sí misma para dar la espalda a los golpes y proteger su esfera, ha sabido evolucionar su tiempo, mientras permanece fi el a su personalidad original. Desde hace más de 70 años, es el único reloj que perpetúa la inalterable modernidad del estilo Art Deco.

1950 Inaugurando una de las colecciones faro de Jaeger-LeCoultre, el Memovox confi rma la vocación innovadora de la Manufactura. Su movimiento mecánico con cuerda manual, el primero realizado para este reloj, se inscribe en la investigación de la fi abilidad.

1953 Dotado del notable Calibre Jaeger-LeCoultre 497, el Futurematic, fue el primer reloj automático que se independizó de la corona de remontoir, este reloj perpetúa el espíritu de vanguardia de la Manufactura.

1956 Especialidad histórica de Jaeger-LeCoultre, el Memovox, primer reloj de pulsera con despertador automático, resuena en los corazones con la efervescencia de los años 50.

1965 Surge el reloj de buceo Polaris, reloj automático con bisel giratorio interno, calendario y alarma, añade una vocación deportiva a la dimensión histórica de sus ancestros.

1991 Jaeger-LeCoultre festeja el 60 aniversario del Reverso. Para albergar al primer mecanismo rectangular con complicaciones, la Manufactura realiza una caja Grande Taille. Limitada a 500 ejemplares, una proeza única para iniciar el primer capítulo de la dinastía de las seis series limitadas en oro rosa.

1992 El reloj Master Control 1000 Hours establece una nueva norma de fi abilidad para los relojes de pulsera automáticos. Antes de ser certifi cados por un sello en oro numerado, sobre el fondo de la caja, el reloj es sometido a 1000 horas de controles estrictos. Una serie de pruebas desafían a los relojes para garantizar su precisión y robustez.

1993 Jaeger-LeCoultre ofrece a los coleccionistas del Reverso el genio del “tourbillon” rectangular, segunda serie limitada en oro rosa. Una elegante rotación de la caja permite descubrir uno de los mecanismos más refi nados de la historia.

1994 El Reverso Duoface es un tesoro relojero: dos husos horarios – uno en el lado anverso y el otro en el reverso – para un solo movimiento mecánico con cuerda manual; la proeza técnica permanece inédita.

1997 Expresión de una brillante dualidad, el Reverso Duetto distrae sus días y apasiona sus noches. Dos esferas que se dan la espalda, dos pares de agujas animadas por el mismo movimiento mecánico, giran en sentido contrario. Sutil dualidad, revela una cotidiana seducción en su lado anverso y corteja las constelaciones nocturnas por su lado reverso.

1999 El Atmos du Millénaire guía a través de los siglos, de generación en generación. Para llevarnos al cuarto milenio, ofrece los años como función principal y revela las fases de la Luna de los años venideros.

2000 Digno heredero de la gran tradición de la complicación relojera, el Master Grande Memovox enlaza, en un deseo de innovación, el calendario perpetuo con el despertador. Un hermoso homenaje al corazón de hierro, la pureza de su timbre añade un aura de unicidad al reloj.

2001 En homenaje al 70 aniversario de la legendaria caja reversible, el Reverso innova luciendo un traje de platino y revela los secretos de su vida interior. Serie limitada a 500 ejemplares, es el primer Reverso con movimiento extra-plano en esqueleto, verdadera obra de arte de gran fascinación.

2002 Obra maestra de complicaciones, el Reverso Septantième eleva el mito del legendario reloj reversible. Su nueva caja XGT en oro de 18 quilates crece, para albergar un mecanismo de ocho días respetando la precisión de un volante de 28.800 alternancias por hora.

2004 Ve la luz el Gyrotourbillon I, el tourbillón esférico de Jaeger-LeCoultre que da paso a la creación de piezas de Alta Complicación. En su fascinante calibre 177, se asocian otras complicaciones como la ecuación activa del tiempo y un calendario perpetuo retrógrado. Todo ello con una reserva de marcha de 8 días.

2005 El sonido puro y cristalino del Master Minute Repeater es de una intensidad extraordinaria y se impone como una nueva referencia dentro del mundo de los relojes con repetición de minutos. Sus dos barriletes liberan una energía que le otorgan 15 días de reserva de marcha. Animada por los valores esenciales que comparten y por la común historia que les une, la Manufactura Jaeger-LeCoultre y Aston Martin fi rman un acuerdo de colaboración. Fruto de este acuerdo nace la colección AMVOX inspirada en el mundo de los automóviles de la prestigiosa fi rma británica.

2006 La última proeza de Jaeger-LeCoultre: el Reverso á Triptyque, el reloj de pulsera más complicado del mundo y el único que presenta 3 esferas. Por el lado anverso, presenta el tiempo civil en su máxima expresión, gracias a su tourbillon de titanio dotado de un escape revolucionario: el escape isométrico de elipse. Por el lado reverso, el reloj revela el tiempo sideral con un calendario zodiacal, la ecuación del tiempo, así como la salida y la puesta del sol. El tercer rostro indica el tiempo perpetuo accionado de una manera inédita desde el movimiento principal. El Reverso cumple 75 años y la Manufactura lo celebra por todo lo alto creando la colección de Reversos más increíble de todos los tiempos. El Reverso Squadra reinventa las tradicionales formas del reloj reversible, alcanzando una línea más deportiva.







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